Cuando a sus hijos les diagnosticaron síndrome de Asperger, Amparo Álvarez no sabía a quién recurrir. Quería hablar con otros padres, pero no conocía a nadie, así que llamó a la asociación balear de Asperger de Ibiza y Formentera y, tras más de una hora hablando con su presidenta, Meles Canavès, sintió tanto alivio y comprensión que decidió crear una asociación en las Pitiusas

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